A lo largo del crecimiento, los niños que se han operado de pequeños de labio y paladar fisurados, pueden necesitar alguna cirugía posterior para ayudarles a su mejor aspecto funcional y/o estético. Se denominan cirugías secundarias:

1) Rinoplastia secundaria: es la correción de la nariz. Su objetivo es que luzca simétrica y bien proyectada. La edad de la operación depende de muchos factores. Es importante que cuando el niño se escolarice esté lo mejor posible para que su inmersión social sea la adecuada.

 
Cartílago alar derecho hundido. Preoperatorio.   Cartílagos alares simétricos con buena proyección de la punta nasal. Postoperatorio.

2) Queiloplastia secundaria: consiste en revisar quirúrgicamente el labio, en el caso, que tras la primera operación, el resultado no hubiese sido totalmente satisfactorio. Se puede realizar a la edad que se desee.

 

Diseño queiloplastia secundaria Simetría y armonía labial
después de queiloplastia

3) Alveoloplastia o injerto óseo en la encía fisurada: esta intervención no es una cirugía de secuelas. La incluyo en este apartado porque se realiza cuando los niños tienen entre 7-10 años.

En los niños que durante la primera cirugía de labio y nariz hendida (3 meses), no se cerró la encía mediante la gingivoperiostioplastia, evidentemente la encía seguirá fisurada. En estos casos debemos esperar a los 6-8 años, para colocar un injerto óseo de cadera y cerrar la fisura de la encía. Posteriormente a través de este injerto óseo erupcionará el diente incluido. Si no lo tuviera, puede servir para colocar un implante dental (después de los 16 años) y así estabilizar la arcada dentaria definitivamente.

Esta cirugía debe realizarse en dentición mixta, cuando el diente incluido en la fisura tenga 2/3 de la raíz desarrollada. Siempre hace falta realizar ortodoncia previa a la cirugía del injerto óseo, con el fin de que la arcada dentaria esté alineada y estabilizada.

Encía fisurada. Se visualiza el aparato expansor en el paladar Injerto óseo de cadera Alveoloplastia finalizada Encía y alveolo normalizados después de 1 año del injerto.

4) Cirugía para el tratamiento de insuficiencia velofaríngea: en un porcentaje escaso, hay niños intervenidos de paladar fisurado, que no hablan correctamente.

Estos niños han acudido al logopeda durante años, pero continúan con insuficiencia velofaríngea o rinolalia. Lo que se conoce más comúnmente como "gangosidad".

Los padres no deben pensar que han perdido el tiempo en el logopeda, pues durante la rehabilitación del habla se corrigen otros defectos del lenguaje que estos niños suelen tener.

5) Cirugía ortognática en pacientes fisurados: los pacientes intervenidos del labio y/o paladar fisurados, en edades tan tempranas de su vida suelen presentar el maxilar de menor tamaño en los 3 planos del espacio. Esto se debe a la manipulación quirúrgica del paladar de un bebé y también en la presencia de cicatrices durante el crecimiento del mismo. Estas cicactrices impiden un crecimiento normal y frenan el desarrollo del maxilar tridimensionalmente.

En algunos pacientes, los aparatos ortopédicos-ortodóncicos ayudan a colocar el maxilar retrasado en una posición más adelantada y normal, pero las cicatrices suelen tener más fuerza que los propios aparatos a lo largo del tiempo.

En casos muy evidentes, no debemos "cansar" a los niños con tratamientos ortopédicos-ortodóncicos largos y pesados, cuando sin duda están abocados a ser intervenidos quirúrgicamente a partir de los 18-20 años. A esta edad el maxilar se adelanta y/o se retrasa la mandíbula.

Cada paciente se estudia individualmente y son muchos los factores que nos ayudan a decidir qué tipo de cirugía precisa cada paciente.

En otras ocasiones, se puede realizar distracción en el maxilar en edades más tempranas. Usualmente la distracción del maxilar se realiza en casos muy severos, que además presentan insuficiencia velofaríngea asociada. Existen distractores externos o extraorales y distractores intraorales. Los distractores extraorales se usan cuando la oclusión no ayuda a la estabilidad del maxilar o en niños de menor edad. Los distractores intraorales son los más ampliamente utilizados en niños fisurados.

La ortodoncia siempre es necesaria antes y después de la cirugía ortognática y también de la distracción ósea.

 
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